Winder Rivero me espera con una sonrisa y un abrazo de esos de él. Quizás está cerca de cumplir cuarenta pero sus ojos siempre tienen la chispa de los niños de siete años; lo conocí hace tiempo atrás en Vive Televisión. Es altote, con un rostro tierno y una mirada limpia. Es un leo acostumbrado a llevar adelante lo que se propone. Su prominente y alegre panza ha disminuido en estos difíciles años que nos toca vivir.
Winder, mi pana del alma, es uno de los miembros de Valle Vivo Producciones; una cooperativa audiovisual que hace vida en el sector Cañicito de la parroquia El Valle.
WR: Valle Vivo comienza el 5 de julio del año 2003. Nosotros colaborábamos con un grupo de danza para niños que se llamaba Recreación y Fantasía; necesitábamos recoger fondos para un vestuario y a uno de los compañeros se le ocurrió montar una obra para eso; pero como íbamos a hacerla los adultos pensamos en ponerle nombre propio, así que le pusimos W y J Producciones. Pero en una mesa de trabajo posterior decidimos que haríamos audiovisuales, teatro y radio y el nombre para eso sería Video Films.
Winder me dice con su voz tranquila que las obras de teatro que empezaron, a hacer hasta el nacimiento de Valle Vivo, tuvieron una gran receptividad entre el público de la comunidad, es decir, fue una experiencia autogestionaria que funcionó; además como Video Film produjeron Amor en tiempo de divisiones y Susana.
VC: ¿Y cómo pasan de Video Films a Valle Vivo?
WR: Fíjate, en el 2005 hicimos “Comunidad”. Fue con toda la comunidad de Cañicito, tratamos el tema de la basura y como los vecinos podían colaborar para mejorar su medio ambiente. Cuando la presentamos, entre los asistentes se encontraba José Can, que se estaba lanzando para diputado en ese momento. Él nos pidió que hiciéramos una figura jurídica a la cual poder financiar como proyecto cultural y, a partir de allí, decidimos fundar la cooperativa, porque en esa fecha estaba el boom de las cooperativas, el gobierno estaba montado en asesorar esas experiencias.
El nombre lo pensamos porque nosotros desarrollábamos nuestros trabajos en la parroquia, por eso Valle, y, Vivo porque así nos sentíamos en las artes, el audiovisual, el teatro y la radio, que era lo que veníamos haciendo. Finalmente es en el 2007 que se conforma Valle Vivo como figura jurídica.
VC: Me hablaste en algún momento de la autoformación. Cuéntame de qué se trata eso.
WR: El proceso de autoformación es porque todo lo que nosotros hemos aprendido por separado en talleres, universidades, escuelas formales, lo llevamos a Valle Vivo y lo socializamos con los otros. Yo monto mi taller y se lo doy a los compañeros, y así todos. Pero no solo a los miembros de la cooperativa; los talleres siempre han estado abiertos para el resto de los vecinos de la comunidad que tengan inquietudes artísticas.
Producíamos aprendiendo, se daba como una teoría, y después todos poníamos en práctica eso en medio de la realización.
Es interesante pensar como el gran movimiento de radios y televisoras comunitarias que empujó el Estado revolucionario en Venezuela rindió frutos. El primer proceso formativos dentro del audiovisual lo recibieron los compañeros de El Valle desde las aulas abiertas de Catia TV, en la parroquia de Catia. Winder recuerda esa etapa de aprendizaje bastante enriquecedora, aunque para él fue más una formación técnica e ideológica.
WR: Para poder formar parte de los talleres audiovisuales en Catia TV nosotros nos teníamos que conformar en Ecpai. Eso fue fácil porque ya estábamos agrupados en W y J, así que sólo preguntamos quienes podía asistir el fin de semana y nos inscribimos.
¿Sabes qué le agradezco a Catia TV? Que nos desmontaron el mundo en el que nosotros creíamos, porque, sin caernos a rollos, todos los que estábamos ahí soñábamos con trabajar en Venevisión, en RCTV, no sé, nos gustaba la farándula, la televisión comercial (Winder se ríe con gana).

Catia TV nos dio el poder que nosotros teníamos en nuestras manos y que el medio de comunicación iba más allá del entretenimiento; que la televisión era un arma de ideologías, para recrear, para formar. Eso se lo agradezco.

Lo que sí fue muy chocante es que cuando presentamos “Comunidad” para hacerlo como proyecto final, la gente que estaba ahí nos lo rebotó porque no les interesaba la ficción; “nosotros aquí vamos a hacer es documentales” nos dijeron. A nosotros lo que nos interesaba era la ficción porque queríamos hacer telenovelas (risas), programas como Sábado Sensacional (más risas, ahora de ambos). “Comunidad” es una obra de carácter social, habría que haberle prestado atención a proyectos así… historias que cuentan como una comunidad se organiza para solucionar un problema juntos. Lo bueno es que allí en Catia entendimos la diferencia entre ficción y documental y, además, aprendimos sobre estructuras narrativas, planos, el montaje, lo básico pues.
VC: Hemos hablado antes de los procesos de transformación revolucionarios que se vivieron en nuestras comunidades y permitió que, por ejemplo, Valle Vivo se conformara…
WR: Claro, chica. Veíamos cómo la comunidad comenzó a organizarse en Comité de Tierras, Comité de Salud, Consejos Comunales; veíamos gente empoderándose de espacios y, junto a eso, empezaron a florecer agrupaciones culturales en los barrios, y vimos ahí que también nosotros podíamos. Reconocemos que Valle Vivo también es posible gracias a un proyecto social y político que se vivía en Venezuela. Después en el 2006 la organización comunitaria agarró un auge mayor; nosotros por nuestra parte empezamos a asistir a talleres dentro del CNAC y a cine-foros representando a nuestra organización. Después del 2005-2006 se desarrolla una política cultural que beneficia a las organizaciones de base, y eso nos dio pie a darle fortaleza a un proyecto como este.
VC: ¿Cómo te sientes en este proceso de aquellos que fueron aprendices y hoy son retransmisores del oficio?
WR: Veo los trabajos que hicimos desde el 2004 al 2010 y veo un constante crecimiento porque lo interesante es que el error cometido en éste no lo cometíamos en el siguiente y eso nos permitió la evolución; también reconocemos el trabajo de toda la gente que vino de afuera como es tu caso Verus, el de Paisano, Granca, de Luis Guillermo, Mirko, Laura Romero y Manuel Pérez; ustedes que se consideran admiradores de Valle Vivo han alimentado el trabajo que hacemos.
Así que multiplicar esto es lo más satisfactorio; después de estos años de formación colectiva, comunitaria; llevar el conocimiento de la técnica a la práctica… porque no le hablamos de teoría porque esa no es nuestra formación y, además creemos, que así más rápido asimilan. Tu misma has sido testigo de eso en los intercambios de saberes.
Winder alude a la iniciativa que tuvimos en el marco del 3° Festival de Cine Comunitario de Valle Vivo, donde surgió la idea de brindar una serie de cursos que les permitiera a los ganadores profundizar en las artes narrativas y en los aspectos técnicos de la realización. Así nació el taller-escuela “De la idea al cortometraje”, que fue completamente financiado y avalado, en el 2015, por el Laboratorio de Cine del CNAC y, además, contó con el apoyo sustancial de Vive Televisión y Catia TV.
VC: ¿Crees que el CNAC haya asimilado algo de nuestra propuesta de 2015?
WR: Claro, la experiencia ha sido enriquecedora también para ellos, porque desde el CNAC han tenido a maestros que van a hablar de teoría de cine, que es bastante importante conocer la teoría del cine, pero la diferencia de nuestro pensum es que nos dedicamos a aprender más desde la práctica. Además nuestra forma de intercambio es distinta, nosotros no somos “los maestros que dan cátedra” y tú “el que aprendes”…

Nosotros somos facilitadores de un saber que todos construimos en intercambio. Esa es una metodología de educación popular que sin saber fuimos desarrollando en Valle Vivo, es la metodología de Paulo Freire, y que es parecido a lo que impulsaba Simón Rodríguez con Bolívar: aprender haciendo, aprender en tu entorno y eso es lo que nosotros aplicamos y quizás por eso el resultado es más rápido.

VC: ¿Y los niños? ¿Qué son los niños en este proceso?
WR: Ellos son las piezas fundamentales. Quizás porque nosotros no contábamos con esta posibilidad, acá en el barrio, a su edad. Creemos que si queremos seguir multiplicando este oficio tenemos que enseñarlo, por otra parte, en nuestros sectores populares hay mucho tiempo de ocio y creemos que a los chamos hay que enseñarle cosas nuevas y, desde la realización, vemos que hacen falta muchas películas para niños y hechas por niños. Por eso, ellos son el objetivo principal dentro de Valle Vivo. En todas nuestras películas hay niños y son ellos los que tienen un peso importante; nuestras historias siempre quieren llegarle a los niños.
A partir de acá comenzamos una serie de lamentos sobre lo dura que se nos puso la cosa y sobre la necesidad de generar suficiente dinero para seguir filmando. Así como también del descalabro que implicó para la organización de base que existieran consejos comunales con fama de corruptos, o, como los CLAP han venido sustituyendo esa forma de organización original pero se quedan sólo en el punto -que es importante claro, resolver la comida-, y dejan de lado los espacios para el deporte, las artes y la cultura, elementos que alimentan al hombre y la mujer de una manera sublime y necesaria.
VC: ¿La autogestión se practica en Valle Vivo?
WR: En un primer momento lo fuimos. Las primeras luces las compramos con la taquillas de una obra de teatro que hicimos acá. Luego también nos fue muy bien con la venta de DVD de nuestras películas; sin embargo desde 2017, y lo que va de éste, esa posibilidad no existe. Ahora para filmar tenemos que contar con financiamiento público o privado porque no podemos responder ni siquiera al catering de dos días de rodaje. Es que en muchas oportunidades también en nuestras casas los gabinetes de la comida están vacíos, no tenemos la capacidad para garantizar una producción.
Ya comenzamos un trabajo que no podemos echar a la basura por la situación del país. Toda crisis, toda dificultad te lleva a ser creativo. Nos estamos planteando, gracias a una donación que vamos a recibir, es hacer unos ciclos de cine en nuestras sala de Arte y Ensayo. Son proyecciones gratis para la comunidad y la estrategia es armar combos de golosinas para reunir recursos que nos permita hacer un cortico.
Hace un par de años Winder me contó cómo, cuando era empacador en un supermercado en El Valle, una tarde cualquiera cerraron temprano y, de la nada, apareció un equipo de producción completo: asistentes bajaban luces, cables, cámaras y cañas con micrófonos, también llegaron los encargados del arte con sus tirros y petaninas; luego, por arte de magia, brotaron actrices y actores de esos que se veían en la televisión. Lo imagino viendo toda esa maquinaria, lo imagino sorprendido y maravillado, lo imagino un niño curioso.
Hoy, cuando le pido que relate de nuevo esa historia, en algún punto, se le quiebra la voz y en sus ojos nobles se condensan lágrimas.
WR: Yo desde mi mostrador vi todo ese movimiento y me quedé paralizado porque vi otro mundo: un mundo que me fascinó. En ese momento me enamoré de este oficio.
No cabe duda, este hombrote de casi dos metros sigue siendo el niño curioso que está detrás del mostrador; él, junto a todo el equipo de Valle Vivo, siguen resteados construyendo y dignificando el cine desde las sólidas bases del Poder Popular.