En el año 2008 decidí venir a vivir a Venezuela, y en los días previos al viaje me encontré, por casualidad, con antiguos compañerxs de estudio a quienes no veía desde hace algún tiempo. Por supuesto surgieron las preguntas de rigor: ¿Cómo estás? ¿Qué estás haciendo? ¿Quéee? ¿Te vas a vivir a  Venezuela? ¿Uy, pero allá el tema de los derechos humanos es muy fuerte, no?

Soy colombiana y activista de derechos humanos, así que el hecho de que alguien considerara que la situación en Venezuela era más fuerte o delicada que en nuestro país, en donde ocurrió el genocidio de un partido político como la Unión Patriótica; en donde durante los últimos 20 años han ocurrido cientos de masacres en contra de la población campesina; y en donde más de 3.000 jóvenes fueron asesinados en lo que se conoció como los “falsos positivos”, son razones más que suficientes para considerar totalmente fuera de lugar el comentario; pero además que esta percepción sobre la situación en Venezuela ocurriera en una época de pleno florecimiento de la Revolución Bolivariana, en la que eran incontestables los enormes avances en casi todos los ámbitos de los derechos humanos, no podía  dejar de causarme un profundo asombro.

Casi diez años después el estupor crece. En medio de la grave crisis que, ahora sí, enfrentamos en Venezuela, y que ha significado sin duda alguna un retroceso muy importante respecto a logros que en materia de derechos humanos se habían alcanzado durante el gobierno de la Revolución Bolivariana, no es menos cierto que la situación en Colombia estremece:

Desde enero de 2016 hasta junio de 2018, 311 líderes sociales han sido asesinados. Esto equivale a decir, según datos de la Defensoría del Pueblo, que en Colombia en promedio cada 3 días un líder social es asesinado (1).

Más de 7 millones de personas han sido desplazadas de sus tierras como consecuencia de la violencia (2). Según datos del Consejo Noruego para los Refugiados, desde la firma de los acuerdos de paz entre las FARC-EP y el Gobierno en noviembre de 2016, más de 150.000 personas han sido desplazadas –el equivalente a una persona cada 4 minutos (3).

Algunxs podrán decir “bueno, pero tiene una economía próspera”, y es verdad, en Colombia, pese a la violencia, el Producto Interno Bruto crece, como también crece la pobreza y la desigualdad, posicionando a este país como el segundo más desigual de la región, que es a su vez, la más desigual del mundo.

No trato de relativizar la gravedad de la situación que atravesamos en Venezuela instrumentalizando la crudeza de la masacre que ocurre en Colombia, simplemente me pregunto ¿por qué, pese al horror que están viviendo los sectores en lucha colombianos, los titulares de los grandes medios de comunicación y en consecuencia el sentido común que instalan, califican la situación en Venezuela como crisis humanitaria mientras callan o pasan por debajo de la mesa la situación en Colombia?

Este doble rasero explica que un importante número de militantes de izquierda, siempre hayan visto con desconfianza el discurso de los derechos humanos. Para estos sectores, los derechos humanos son una ficción liberal para legitimar la explotación capitalista, y se instrumentalizan para apoyar y/o debilitar a gobiernos en función de los intereses imperiales. En tanto Venezuela representa un proyecto político contrario a sus intereses, es demonizado y sobrevisibilizado como un país en el que se violan sistemáticamente los derechos humanos, mientras en Colombia, aliado estratégico del proyecto imperial en la región, se invisibilizan las violaciones sistemáticas a los mismos.

Aun cuando estas críticas en contra de la instrumentalización de los derechos humanos son profundamente legítimas y ponen el dedo en la llaga en muchos aspectos, abandonar ese terreno y no asumirlo como un campo en disputa, en mi opinión, constituye un error táctico en el proceso de construcción del socialismo, y ha permitido que su discurso haya sido monopolizado por ONG´S liberales y de oposición a la Revolución Bolivariana.  

La instrumentalización de los derechos humanos, más que motivarnos a abandonar ese campo, deben movilizarnos a construir visiones contrahegemónicas de los mismos. Los derechos humanos son hijxs de las luchas que los sectores históricamente oprimidos hemos dado por transformar las condiciones estructurales que nos oprimen, y constituyen herramientas que nos permiten visibilizar y denunciar las relaciones desiguales de poder que limitan o facilitan el acceso a los bienes materiales e inmateriales necesarios para vivir una vida digna.

Actualmente en Venezuela diversos sectores del movimiento popular vienen encarnando luchas por los derechos humanos aun cuando no las traduzcan a ese lenguaje, como por ejemplo, la lucha del movimiento de pobladorxs por el derecho a la ciudad y el hábitat; las luchas de los movimientos feministas por el reconocimiento del derecho al aborto y demás derechos sexuales y reproductivos de las mujeres; o  las luchas del movimiento campesino por el derecho a la tierra y a la vida frente al asesinato sistemático de varios de sus militantes a manos de terratenientes, por mencionar sólo algunas.

Traducir todas estas luchas al lenguaje de los derechos humanos, constituye un esfuerzo concreto desde el que la izquierda en Venezuela puede disputarle este campo a las ONG´S liberales en el país y en el sistema internacional, y reivindicarlos como una herramienta de lucha de los pueblos, que nos  permite fortalecer los procesos de construcción de poder popular, y generar articulación con los sectores subalternos más allá de nuestras fronteras.

La unión de los sectores populares en lucha desde un discurso de los derechos humanos, nos permitirá convertirnos en un grito muy fuerte, desde un lenguaje legitimado internacionalmente, que permita que nunca más pasen por debajo de la mesa las violaciones sistemáticas a los derechos de nuestros pueblos, y que además apuntale las luchas que empujamos todxs lxs pobres del mundo, por derribar las estructuras que nos oprimen.

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1.  https://www.semana.com/nacion/articulo/defensoria-del-pueblo-282-lideres-sociales-asesinados-en-colombia/558634  

2. “Colombia es primer país del mundo con el mayor número de personas desplazadas, según el más reciente informe del Observatorio de Desplazamiento Interno del Consejo Noruego para los Refugiados y del Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC)”. https://www.telesurtv.net/news/72-millones-de-desplazados-en-Colombia-la-mayor-cifra-en-el-mundo-20170522-0034.html 

3. http://www.nrc.org.co/2018/05/22/colombia-un-desplazado-cada-4-minutos/ 

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Imágenes de Dikó, La Araña Feminista, y Michael Mata.