Mérida es conocida por ser una ciudad estudiantil. Históricamente han confluido en sus calles jóvenes de todo el país en busca de espacios de estudio y con ello, también de espacios de recreación y alivio a la carga disciplinaria que la academia suele imponer.

Durante mucho tiempo las plazas de la ciudad se convirtieron en centros de reunión de jóvenes liceístas y universitarios. Sin embargo, como sucedió en casi todo el país, la lógica del mall o el centro comercial comenzó a desplazar el punto de encuentro de las plazas, encerrando a las juventudes que hacen vida en la ciudad no sólo entre paredes, sino entre posibilidades de consumo.

Junto a la proliferación de centros comerciales, durante la última década la disputa política entre autoridades universitarias, municipales, regionales y nacionales echó al trasto de la basura cualquier política seria de recolección de desperdicios, convirtiendo a Mérida en una de las ciudades más sucias del país: montañas de basura son usuales en casi todas las esquinas de la ciudad.

La desidia de las autoridades no se combate con más desidia. Mérida también se caracteriza por sus movimientos culturales, y en los últimos años no son pocos los proyectos comunitarios de resolución de conflictos urbanos y de puesta en práctica de saberes y habilidades para compartir espacios públicos. Tal es el caso de El Spot, un núcleo de recreación y formación que se alza debajo del viaducto Miranda, en el parque Albarregas de la ciudad, acompañado siempre por el río que le da nombre al mismo y al que le cantara el poeta Ramón Palomares con devoción.

Contra el estigma

El reto fue doble: combatir la desidia general en medio de la crisis económica y construir una experiencia recreativa y novedosa debajo de un viaducto (puente) y sobre un parque que sufrió el abandono tanto de las autoridades regionales como de la Universidad de los Andes (la ULA es dueña de gran parte del territorio del estado y de la ciudad de Mérida; es propietaria de 130 hectáreas del parque Albarregas).

El parque ha sido blanco de distintas políticas de recuperación, todas infructuosas por poco sistemáticas y desvinculadas de la comunidad que hace vida en sus alrededores, al nivel de llegar a convertirse en un espacio oscuro, temible y estigmatizado como “inseguro”.

Los primeros que no comieron cuento y asumieron la tarea de recuperación fueron los skaters o patineteros, ellos son los protagonistas de El Spot. Desde mucho antes de iniciarse el proyecto, ya para 1998, hacían vida en el lugar algunos grupos en patineteros que aprovechaban la espacialidad abierta y plana para rodar libremente.

Al estigma de la “boca de lobo” se sumó el de los chamos desaliñados, peludos, tatuados, etc. Los mismos chamos que conviviendo con la Brigada de Bomberos fueron habitando el espacio, llenándolo de pintas y sembrando identidad hasta hacerlo propio. Luego vinieron los rollers (usuarios de patines) y los ciclistas.

El proyecto

Alfredo Pineda, patinetero desde las entrañas y promotor cultural de oficio, nos cuenta que El Spot nace de la conjunción del rescate del espacio que venían haciendo los chamos patineteros y la política de gobierno de calle que emprendió directamente el presidente Nicolás Maduro.

Luego de mucho bregar por algunas instituciones, los chamos lograron el apoyo directo del Gobierno nacional con la dotación de equipos de grabación y edición de audio, así como el financiamiento inicial para la construcción de infraestructura, bajo la política de fomentar espacios de paz.

Al proyecto se fueron sumando colectivos e individualidades hasta consolidar una propuesta arquitectónica basada en la revalorización de espacios abandonados, el reciclaje y el respeto por la naturaleza, así como una plataforma de contenidos y herramientas de producción.

A mediados de 2017, los chamos asumieron la activación del proyecto mediante cayapas y sancochos para el rescate. El entonces llamado Núcleo de Producción Cultural comenzó a movilizarse bajo la consigna: #CultivandoCiudad. Finalmente decidieron llamarlo El Spot, nombre que usa la comunidad patinetera para designar el punto de encuentro donde practican.

El Núcleo ha crecido hasta convertirse en una estructura de cuatro contenedores y varias terrazas donde funciona una sala de usos múltiples, una ludoteca, dos salas de ensayo y grabación. Además, funciona la cancha multideportiva y el espacio de rampas para deportes extremos, y están en pleno proceso de culminación de los circuitos de ciclismo o bmx y de dirtjumps (saltos con montículos de piedra y tierra).

El Colectivo AES Taller de Arquitectura y Construcción está detrás del diseño del Núcleo, siempre de la mano de los colectivos y personas que hacen vida en El Spot. La minga permanente o las asambleas han sido las formas recurrentes de organización y de toma de decisiones.

Con mucho orgullo Alfredo nos cuenta que han logrado en conjunto diseñar un protocolo de uso de los equipos y de las salas que se sustenta en las leyes del Poder Popular, específicamente en la Ley Orgánica del Sistema Económico Popular y en la Ley Orgánica de Gestión y Competencia del Poder Popular.

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  1. https://www.facebook.com/colectivoAES/
  2. Minga es un término quechua que significa reunión o trabajo colectivo para lograr un fin que beneficie a la comunidad. En la actualidad se usa para referir a metodologías y formas horizontales de organización y toma de decisiones basada en el bien común.
  3. http://www.minci.gob.ve/wp-content/uploads/downloads/2012/11/WEB-LEY-ORG-sist-economico-popular-6-11-2012-SG.pdf
  4. http://www.cne.gov.ve/onpc/web/documentos/Leyes/Ley_Organica_para_la_Gestion_Comunitaria_de_Competencias_Servicios_y_otras_Atribuciones.pdf

Socioproductivxs

La idea de ser totalmente autosustentables no deja de permear cada decisión y proyecto en torno al Núcleo. Se conciben como un espacio socioproductivo que cuenta tanto con los insumos técnicos como con las habilidades humanas en continua formación para producir recursos que puedan invertirse en crecer y mantener el espacio.

Aparte de los grupos de patineteros, rollers y ciclistas, conviven los colectivos Salpica Producciones, dedicado a la gestión cultural; Tocando Madera, diseñadores y constructores de patinetas; el grupo CAVAS, de producción audiovisual; la Kuentonáutica, una experiencia de encantamiento y promoción de lectura y escritura. Todos trabajando para lograr mantener el proyecto como una plataforma diversa y multifuncional.

Actualmente, el Núcleo ofrece servicios de producción de audio y video, uso de las salas de ensayo y estudio de grabación, ludoteca para jóvenes y niños, cancha multideportiva, sala de usos múltiples, circuitos de patinetas y bicicletas, cafetín, espacios de avistamientos de aves, tren de aterrizaje para las personas que se lanzan en péndulo desde el viaducto y una terraza –en proceso de habilitación– para practicar yoga, danza y teatro.

Siempre en continuo movimiento para no perecer en la decidida, los chamos de El Spot desarrollan una agenda de actividades en articulación con organizaciones e instituciones de la ciudad como La Casa del Costurero, la librería y espacio cultural La Rama Dorada, la Universidad Territorial Kléber Ramírez y la Universidad Experimental de las Artes (Unearte).

Hacer ciudad

Fabiana Molina, activista de El Spot, hace hincapié en la necesidad de superar toda política asistencialista mediante el aterrizaje permanente de las posibilidades reales y las proyecciones del equipo. Fabiana es una especie de cable a tierra del proyecto. Refiere el trabajo con jóvenes como un largo proceso de maduración, que, si bien es difícil y lento, es fructífero y profundamente satisfactorio porque involucra altas dosis de creatividad y voluntad transformadora.

El valor del rescate del espacio público que llevan a cabo estos chamos se duplica si tomamos en cuenta las dificultades económicas que atraviesa el país. Asumir gestión y autogestión en condiciones adversas es una posición digna de emular.

En tiempos de crisis la creatividad aflora y los derechos se defienden ejerciéndolos. Los jóvenes que hacen vida en El Spot hacen política cada día, respetando la naturaleza, construyendo con métodos no invasivos ni despilfarradores, y, sobre todo, haciendo de lo que aman una oportunidad para vivir en comunidad.

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             5. http://desafios.com.ve/la-kuentonautica-una-experiencia-para-leer-el-mundo/

             6. https://www.facebook.com/lacasadelcosturero/

             7. https://www.facebook.com/laramadorada/

Ping Pong

  1. Lo mejor de la experiencia: El compañerismo, el reciclaje, el amor por la naturaleza.

  2. El mayor reto de la experiencia: Hacer comunidad. Lograr la autosustentabilidad y la permanencia en el tiempo.

  3. Lo que no volverían a hacer: Crear falsas expectativas.

  4. La experiencia en tres adjetivos: Fuerte, amorosa y realista.

  5. Una canción que identifique /caracterice al colectivo: Imagine de John Lennon

Contactos:

  • Ig: @el_spot_npc
  • Fb: Nucleo de Produccion Cultural El Spot