Se dice que el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) de Brasil nació (1975-85) para luchar contra una conjunción de factores socioeconómicos que incluían el desarrollo capitalista de la agricultura y el modelo de reforma agraria impuesto por el régimen militar, el cual fomentaba la concentración despiadada de la tierra.
Hoy en día, dan la misma batalla. Pero lograron convertirse en uno de los movimientos sociales más grandes de Latinoamérica contando entre sus miembros a un millón y medio de campesinos sin tierra organizados en al menos 23 estados de Brasil. Aunque desde 1985 también contabilizan alrededor de 1.800 militantes asesinados.
Para el miembro del movimiento, Edson Bagnara “el MST tiene 3 grandes retos: la democratización de la tierra; la reforma agraria -que es más amplio que la conquista de la tierra- es repensar el uso de la tierra y los recursos naturales (cuidando de la naturaleza) dentro de una perspectiva de equidad, llevando al campo toda la infraestructura necesaria para el bienestar y desarrollo de las comunidades; y la construcción de una sociedad justa”.
Sin embargo, Edson considera que para esto “las fuerzas progresistas de Brasil primero deben restablecer la democracia que viene sufriendo duros golpes desde la caída de Dilma Rousseff”.
No obstante, el MST sabe que su país no es el único llevando pela: Macri negocia con el FMI, Rafael Correa denuncia la traición de Lenin Moreno, Piñera vuelve a Chile, un heredero de la dictadura de Stroessner (Mario Abdo Benítez) conquista la presidencia de Paraguay, y Venezuela permanece en medio de una fortísima crisis económica.
Esto último, Edgar lo padece de sobra, pues además de ser integrante del MST, también coordinada la brigada Sin Tierra en Venezuela, y se encuentra residenciado en pleno corazón de esta convulsa Revolución Bolivariana:
“Vivimos un momento delicado para las fuerzas progresistas en América Latina y el mundo. El capitalismo está buscando, sea como sea, apropiarse de las riquezas de los países para seguir siendo un poder hegemónico. Esa es la razón de las guerras y conflictos actuales, pero también de los golpes, asedios, y ataques varios a las democracias de la región. En medio de eso, Venezuela ha sido nuestra vanguardia de resistencia”.
¿Vanguardia? “Si, Venezuela es un ejemplo de lucha, resistencia e imposición derrotas al imperialismo estadounidense, que más allá de estadounidense, es el imperio de las grandes corporaciones económicas/financieras. Nosotros tenemos mucho que aprender del pueblo venezolano. En especial, su resistencia y capacidad de reinventarse en la política”, nos responde en su perfecto “portuñol”.
¿Radican ahí las razones por las cuales el MST apoya a la Revolución Bolivariana? 
“El MST es una organización que se suma a las luchas por la justicia social y eso nos identifica con los ideales de la Revolución Bolivariana. Además, en todos los países del mundo el capital ha sacado a la gente del campo y la ha concentrado en las ciudades. Pero, en Venezuela el éxodo rural fue brutal. Sacaron casi al 100% de la población del campo y las concentraron en las ciudades. Eso generó una pérdida de la memoria agrícola. Y en esos casos, se necesitan cambios culturales, agroindustriales, tecnológicos, etc. Retomar la agricultura, el campesinado, ha sido una tarea dura. Cambiar la cultura no es algo sencillo.  Pero la revolución ha hecho un esfuerzo tremendo en estos 20 años”.
Solo por eso, Edson y el MST apuestan a la reelección de Maduro. “Las contradicciones, desafíos y límites, creemos que son situaciones que hacen parte de un proceso revolucionario. La revolución es una construcción permanente, es reinventar todos los días, en especial porque el capitalismo busca destruir cualquier experiencia de poder que la clase trabajadora esté desarrollando. Los problemas de cada proceso sólo pueden ser resueltos por el pueblo involucrado. Pero, desde afuera, nuestra tarea es de apoyo, solidaridad, aprendizaje y respeto a la Revolución Bolivariana”.
Para este integrante el Movimiento Sin Tierra de Brasil “si Venezuela supera mínimamente el tema económico: está revolución será invencible”. En este sentido, agrega que “si estudiamos la historia, vemos que se mueve de forma cíclica. La humanidad ha avanzado, la humanidad es más fuerte hoy que en el pasado. Entonces, aunque no podamos definir una fecha, el mundo va cambiar y será a nuestro favor”.
Al escucharlo, todo parece indicar que la izquierda regional sigue latiendo en millones de corazones… con todo y sus desafíos.