Caracas es, sin duda, un gran centro de producción cultural y simbólica que ejerce una influencia importante en la cultura popular latinoamericana, la que a su vez exporta y produce tendencias culturales en buena parte de Norteamérica, Europa y el mundo, claro está, con aportes importantes de Colombia, Brasil, Puerto Rico y México (entre otros), pero muy interconectadas con las barriadas de sus ciudades.

En Venezuela y otros países de la región, es difícil -sino imposible- encontrar estadísticas concretas sobre el impacto de las industrias creativas de América Latina; conocer, por ejemplo, cuánta producción cultural se intercambia comercialmente entre Latinoamérica y el resto del mundo. Sin embargo, es necesario resaltar la potencialidad de la industria creativa en Venezuela, cuya producción cultural va en aumento aún en tiempos de crisis, emergiendo junto a otros países frente a la disputada hegemonía cultural del entretenimiento gringo y europeo, de la mano con otros flujos mundiales de contenidos con gran influencia de África, Asia y Oriente Medio.

Hablamos de industrias creativas y ya no culturales, porque como señala Frédéric Martel en su investigación sobre cómo nacen los fenómenos de masas registrada en su libro Cultura Mainstream, hablar de industrias culturales resulta obsoleto: Ya no se trata simplemente de productos culturales, se trata también de servicios. No sólo de cultura sino también de contenidos y de formatos. No solo de industrias sino también de gobiernos que buscan soft power y de microempresas que buscan innovaciones en los medios de comunicación y en la creación desmaterializada”.

Hay una nueva geopolítica de la cultura reconfigurando la cartografía de los intercambios culturales, de alcance planetario en buena parte gracias a la era digital. Medir nuestro impacto está siendo bloqueado porque se disputa poder a través de las industrias que seducen los sentidos. Existen pocos insumos para explicar la importantísima revolución que está produciendo una nueva batalla mundial de los contenidos”.

________________________

  1. Son escasas las investigaciones relevantes de consumo cultural en Venezuela y Latinoamérica o son destinadas solamente para uso en la publicidad y el mercado. Las estadísticas del Banco Mundial y del FMI no las miden, las de UNESCO las silencian (o reproducen las cifras de la propaganda china y rusa) y la OMC las mezcla con otras categorías, según la investigación de Frédéric Martel (2011).
  2. Martel lo define a partir de las conversaciones que tuvo con Joe Nye, antiguo viceministro de Defensa de Bill Clinton,  como parte de su investigación “El soft power  es la atracción, y no la coerción (…) también es la influencia a través de los valores, como la libertad, la democracia, el individualismo, el pluralismo de la prensa, la movilidad social, la economía de mercado y el modelo de integración de las minorías…”

En Venezuela, hay jóvenes poniendo en alto nivel la creatividad de la ciudad de Caracas: una nueva generación de artistas y gestores que están produciendo material y simbólicamente manifestaciones culturales innovadoras, imágenes y sonidos (cine, videoclips, rap, trap), bienes y servicios, elementos materiales e inmateriales con sello venezolano que ponen nuestra identidad en diálogo con el mundo.

Tal es el caso del Movimiento Caribes Tribu, una experiencia interesante que tiene origen en el espacio urbano caraqueño, tomando inspiración tanto de las dinámicas de la ciudad como de sus problemáticas.

Caribes Tribu inició con el graffiti como herramienta artística principal, pero las manifestaciones culturales de su arte han crecido de manera progresiva, incorporando la fotografía, ilustración, ropa, música, video, etc.

La experiencia de este movimiento también se destaca por las formas en las que han puesto a transitar sus bienes culturales en distintos países. Se mantienen en movimiento por el mundo y aprovechan el auge de los medios digitales como una importante autopista de circulación cultural que genera la posibilidad de propiciar alianzas, impacto y alcance. Desafíos entrevistó a uno de sus miembros.  

Hablando con los Caribes

Sabemos que “Caribes Tribu” es una referencia importante de la movida del graffiti en Venezuela. La transgresora intervención de la tradicional imagen de la marca de cuadernos Caribe utilizando una capucha en el rostro del cacique, los hizo famosos. Cuéntanos, ¿qué es Caribes Tribu? VER →

En primer lugar, somos escritores de graffiti pero también realizadores audiovisuales, artistas plásticos, músicos, entre otras cosas. Somos lo que nos provoca, cuando y como queremos. Somos ante todo eso, gente que se mantiene al margen de una vida y un trabajo alienante porque creemos que la vida se trata de otra cosa. Somos una tribu de gente que comparten puntos de vista, que cooperamos entre nosotros, porque también creemos que sin la ayuda mutua y el trabajo en equipo no es posible alcanzar nuestros objetivos. Somos la tentativa de narrar una historia o varias pequeñas historias interconectadas, contadas con nuestro lenguaje, un lenguaje caribeño, venezolano, pero también latinoamericano porque todas nuestras voces se parecen sospechosamente entre sí.

¿Cómo se originó el movimiento? VER →

Surge hace 10 años como una extensión de lo que veníamos haciendo con CMS (Cómanse Mis Sobras) desde el 2004. CMS fue un crew de graffiti en el sentido estricto. Todo empezó como un juego: queríamos darle un poco de identidad a lo que hacíamos dentro del graffiti, pero terminó por manifestarse en distintas disciplinas (fotografía, ilustración, ropa, música, video, etc) que tenían como eje central el graffiti, y con el pasar del tiempo la experiencia se fue diversificando.

Caribes Tribu, al igual que CMS, surge en Caracas, y para nosotros es importante subrayarlo. Más allá de un sentido regionalista, tiene que ver con relación directa en la forma en que hacemos las cosas y a quién se las dedicamos, porque si bien va dirigido a todos los que siguen nuestro trabajo, es dedicado a esta ciudad: también es una carta a Caracas, a la Caracas de la primera y segunda década del siglo XXI y esto es bastante decir, una Caracas de lenguaje propio, de efervescencia política, pero también a la Caracas en crisis. Caracas está presente en cada gesto nuestro.

¿Por qué se llaman Caribes Tribu? ¿Qué significa Caribe para ustedes? VER →

Los caribes eran un conjunto de pueblos que habitaban al norte de las costas de Colombia y Venezuela, parte de la costa atlántica de Centroamérica y en algunas islas de las Antillas de lo que hoy se llama mar Caribe en honor a esta tribu.

Son recordados por haber ejercido una muy fuerte resistencia a la colonia; aguerridos y siempre migrando, no entendían de fronteras, nosotros somos así, como escritores de graffiti queremos siempre ir a más y nuevos lugares, ”conquistar” por medio del graffiti ciudades, una vida en movimiento y acumular experiencias en el proceso, para los Caribes el concepto de libertad y autodeterminación es profundo, el graffiti nos ayudó a entender esto.

Para las tribu y para nosotros, el trabajo en equipo es fundamental, como CMS  somos un grupo de graffiti un poco particular pues ninguno de nosotros escribe su nombre, sino que sólo nos dedicamos a escribir el nombre del crew o cosas de grupo, esta experiencia la aplicamos a Caribes, los objetivos, retos y metas, los planteamos, afrontamos y alcanzamos en equipo, más que en forma individual.

Para nosotros esto es Caribe, es lucha, pero es saber que la lucha es más fácil con personas a tu lado dispuestos a luchar por objetivos comunes, es orgullo de dónde venimos, disolver fronteras, es insumisión.

¿Cuáles son actualmente sus objetivos dentro y fuera de Venezuela? VER →

Lo que hacemos con Caribes y nuestra vida está íntimamente relacionado, porque Caribes es también la manifestación de nuestras intenciones y de nuestra forma de percibir, de interpretar y practicar la vida. No pensamos desperdiciar la vida en lugares donde no queremos estar y haciendo cosas que no queremos hacer porque tenemos que sobrevivir. Somos afortunados de que encontramos por medio de la creación artística un escape al trabajo rutinario. Así que se confunden nuestros objetivos personales con los de Caribes.

Queremos hacer crítica e invitar a todos los que nos siguen a poner en duda la vida como la conocemos, pero también estimular el cambio. Creemos que cada uno tiene potencia para hacer el cambio, que tenemos que involucrarnos entre todos. En ese sentido estamos trabajando con Voces del Barrio para llegar a las personas, contar nuestra historia y búsqueda; cómo a través de la creación artística se pueden hacer muchas cosas que te hacen la vida más sustancial, proponer nuevas formas de vivir en vez de repetir estereotipos de vida que solo te invitan a la acumulación de riquezas.

Lo anterior sería sobre objetivos generales, ahora, en lo específico, Caribes sigue en planes de internacionalización. Queremos pintar en muchos más lugares, hacer más videos, conocer más personas, más culturas, más interpretaciones de la vida. Somos fieles creyentes que el mundo ya tiene más que suficientes fronteras y muros, que las migraciones enriquecen, más de lo que perjudican; somos nómadas, estamos en constante búsqueda y eso siempre nos mantiene en movimiento.

Sobre incorporaciones, eso no es algo que planeamos de forma sistemática: se han acercado muchas personas que admiran lo que hacemos o viceversa y trabajamos juntos. De tanto trabajar juntos, ya somos parte de algo: si lo quieren llamar Caribes, pues brutal, al final es parte del espíritu del grupo.

¿Cuáles son los principales retos que les plantea el momento histórico a Caribes Tribu, y en general, a las experiencias culturales de jóvenes en Venezuela? VER →

Sabemos que el mundo de hoy está increíblemente interconectado, así que nuestro momento histórico, al igual que nuestras inquietudes, es venezolano pero también mundial.

En países como Francia, Italia, Holanda, Austria, etc., están surgiendo con fuerza partidos de extrema derecha que usan la situación de refugiados e inmigrantes en general, para tener un chivo expiatorio al cual echarle toda la culpa de la crisis socioeconómica que existe en Europa, provocando, de esta manera, el resurgir del racismo, la xenofobia, y otros tipos de discriminación. Es común que muchos políticos utilicen la demagogia para convencer electores y sacan provecho de la frustración que sufre la población, cuando las verdaderas causas de dicha crisis son totalmente distintas, pero, lastimosamente, matices de grises que son muy difíciles de ver con claridad.

Esto es un sentimiento mundial, del cual no escapa América Latina. Hemos visto con preocupación que existe xenofobia en Chile, Argentina, Perú, Panamá, Colombia. Y los venezolanos se están viendo directamente perjudicados. Sentimos que es algo que está en el ambiente y, sobre lo cual, debemos prestar atención. No queremos quedarnos de brazos cruzados ante los ”huevos de la serpiente”.

El graffiti nos ha enseñado miles de cosas y una de ellas ha sido convivir y disfrutar con personas de infinidad de nacionalidades, etnicidades y religiones. Hemos compartido con ateos, musulmanes, hebreos e hinduistas. Dado a que el graffiti nos ha obsequiado todo esto, es justo y lógico que usemos esa misma herramienta para hacer consciente cuán estúpido es generalizar y dividir.

Un ejemplo de ello, es la creación de forma espontánea, en conjunto con varios crews de Sudamérica, del “súper crew” llamado UNASUR, el cual lo conformamos junto a amigos de viajes sudamericanos y que conocemos de muchos años, donde la nacionalidad, fenotipo o status socioeconómico no tiene ningún tipo de relevancia, en lo absoluto. Lo primordial es que compartimos ese pensamiento, en el que la unión, la lealtad y el compañerismo, son fundamentales.

En el caso de Venezuela, es difícil que las nuevas generaciones encuentren los estímulos necesarios para hacer graffiti, ya que no hay eventos y tampoco materiales, -los jóvenes de esta generación no pueden darse el lujo de comprar materiales, menos “rackear”, pues simplemente dichas herramientas no existen- entonces nos encontramos con un movimiento que está agonizando. Son pocos los escritores de graffiti que siguen activos, en comparación con diez años atrás, que el movimiento de graffiti caraqueño era referente sudamericano.

Al respecto, uno de los retos que nos planteamos en Venezuela, es ser parte de ese estímulo, con los videos, conversatorios, exposiciones, talleres. Tratamos de inyectar un poco de entusiasmo a los jóvenes, para que se mantenga vivo el movimiento, porque al graffiti le debemos mucho: nos abrió un mundo y nos hizo quienes somos, -más allá de CMS- a muchos de otros crews de nuestra generación. Nos sirvió de válvula de escape, de desarrollo de capacidades artísticas y fuente de satisfacciones personales que seguramente nos ayudó a salir de situaciones de riesgo. Sobre eso, estamos trabajando en colaboración con Voces del Barrio, que sería el brazo de Caribes en donde estas prácticas se hacen más evidentes.

Queremos hacer que el movimiento del graffiti de Caracas crezca contra todo pronóstico.

10 motivaciones del Movimiento Caribes Tribu LEER MÁS →
  1. Nos apasiona pintar.
  2. Alcanzar retos.
  3. Poner a prueba nuestras capacidades.
  4. Nos moviliza la curiosidad.
  5. Queremos siempre salir de la zona de confort.
  6. Nos aburrimos con facilidad, así que necesitamos siempre un nuevo reto.
  7. Salir a una nueva aventura.
  8. Pintar en algún país de un continente distinto.
  9. Estamos haciendo cosas nuevas para nosotros, como exponer y hacer conversatorios.
  10. Ver hasta dónde somos capaces y de qué somos capaces.

Algunas reflexiones sobre Caribes Tribus

El Movimiento Caribes Tribu está consiguiendo progresivamente convertirse en una plataforma de producción y difusión de contenidos, imágenes, sonidos, narrativas, productos creativos y bienes culturales con marca caraqueña. Su estética está marcada por sus inicios de graffiti bautizados por los transgresores rituales de la ciudad. Su círculo original de fundadores ronda entre los 25 y los 35 años y cada vez generan más alianzas con jóvenes de la escena cultural underground, emergente y  también “vieja escuela”.

Caribes Tribu desarrolla su propia noción estética  a partir de sus visiones sobre la identidad caraqueña y caribeña. A cualquier parte del mundo que van, hablan del Caribe, de Caracas y Venezuela, sin despreciar su gentilicio o su país. Es más, Caribes Tribu reivindica lo popular y está produciendo contenidos originales sobre nuestra cultura, no la culta, sino la popular.

Además, no son un movimiento cultural financiado por el Estado y eso hace que también sea notable la autogestión, lo que nos revela que, por más difícil que sea acceder a recursos económicos para emprender este tipo de proyectos, si es posible hacerlo. Tiene que ver con nuestra capacidad para levantar en nuestro país, al pulso de nuestro empeño, inspiración y talento, las industrias creativas que además de lo simbólico aporten económicamente a los ingresos del país.

El Caribe está cobrando una centralidad en el reconocimiento cultural y étnico de una gran cantidad de jóvenes venezolanos que reivindican su identidad caribeña. Estas nociones están permeando los sentidos, gustos, códigos, estéticas que pueden jugar un papel predominante en nuestra memoria grupal y nuestro comportamiento humano.

Hace que buena parte de nuestras juventudes estén en una constante producción de sentidos, prácticas y sistema contrahegemónicos con relación a las representaciones dominantes de las industrias creativas gringas o europeas. Y aunque nadie escapa a su oferta cultural, nosotros no somos nunca su réplica exacta. Siempre estamos reeditando lo que se nos oferta construyendo nuestro propio sistema-mundo de vida popular.

En gran medida, el desarrollo de nuestros contenidos culturales desafía los sentidos y significados dominantes, participando de una manera amplia y ambiciosa en la disputa por la construcción de sentidos colectivos y por crear, mantener o ampliar la preservación de nuestra propia identidad. Aliarnos con nuestros iguales nos permite participar también en la visión de sociedad, desarticulando las estrategias de dominación y la participación exclusiva de las élites en el pacto cultural.