Es sábado, un sábado… Bien temprano, la gente del sector El Manguito, parroquia San Agustín, se acerca a la explanada de la estación del metrocable. Lentamente, personas de otros sectores van llegando. Son recibidos con sonrisas y un poquito de café recién colado. De repente, un rumor empieza a correr, primero duda, pregunta, que se pasa de boca en boca, los que se retrasaron apuran el paso porque escuchan a lo lejos las risas y los gritos de las mujeres: “¡Llegó el camión! ¡Apuren para comenzar la descarga! ¡Llegó el camión!”. Un vecino distraído que viene bajando las escaleras le pregunta a una de las mujeres que está acomodando los sacos ya descargados: “¿Pero qué es esto? ¿Qué es ese camión?” La señora, muy sonriente le responde: “¡Es la gente de Pueblo a Pueblo!”. El señor, aún más confundido, vuelve a preguntar: “¿Y esa gente quién es?”.

Desde hace algunos años, el pueblo venezolano viene enfrentado una fuerte crisis producto de varios factores como el desplome internacional de los precios de petróleo, la especulación y el acaparamiento de productos de la cesta básica, y las irregularidades en el sistema cambiario venezolano. Esto ha provocado un gran aumento en los costos de los alimentos y productos de primera necesidad, y ha profundizado los obstáculos en el acceso a los mismos.

Frente a estas situaciones, como pueblo tenemos dos opciones: una salida individual o una respuesta colectiva. Esta segunda opción ha promovido la creación o fortalecimiento de procesos organizativos populares que faciliten el acceso y abaraten los costos de los alimentos y productos de primera necesidad.

El Plan Pueblo a Pueblo surge como un plan de producción, distribución y consumo de alimentos, como elemento estratégico para enfrentar la denominada Guerra Económica.

Está organizado a través la ruta Argimiro Gabaldón, de fácil comunicación y alto nivel de productividad. Activa desde Mesa Arriba, en el municipio Carache, estado Trujillo, hacia otros estados donde su ubican los ejes de producción como Lara, Barinas, Portuguesa y  Yaracuy; también hacia los estados Vargas, Miranda y Distrito Capital, donde se encuentran las comunidades prosumidoras donde se realizan semanalmente los puntos de abastecimiento comunales del plan.  

Este proceso vincula pequeños y medianos productores agrícolas con comunidades urbanas organizadas que planifican su consumo de verduras, frutas, legumbres y cárnicos según la capacidad de producción de las y los campesinos. Esta articulación tiene el objetivo de generar relaciones de intercambio justas, independientes de intermediarios tanto del Estado como del mercado, con el horizonte de lograr transformaciones significativas en las relaciones campo-ciudad y producción-consumo, así como en los patrones de consumo.

Son los pequeños productores y productoras quienes establecen el precio al cual se venderán sus productos en las ciudades según la estructura de costo definida con el Poder Popular organizado en comunas.

Según uno de sus miembros fundadores, Ricardo Miranda “el trabajo nuestro es un trabajo fundamentalmente político: el rearme político e ideológico junto con la re-organización de nuestros productores en torno a lo que es la planificación social de la producción. Para ello, nos hemos conformado en REPLAs (Red de Productores Libres y Asociados); fundamentalmente es una nueva manera de relacionarnos, una manera de visibilizar a nuestros productores y la producción que existe y nuestro esquema económico y organizativo”.

Una REPLA es una estructura formal de organización territorial entre organizaciones campesinas, figura que viene impulsando el Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras desde hace varios años. Estas instancias se concentran en el campo y reúnen productorxs agrícolas.

Alcance de la metodología de trabajo entre los años 2015-2018:

  • 128 jornadas de distribución  planificadas.
  • 920.281,9 kilogramos de rubros agrícolas producidos y distribuidos.
  • 145.710 familias beneficiadas.
  • 21 rubros producidos.

El Plan Pueblo a Pueblo traza una serie de objetivos tanto políticos como económicos productivos. Desarrollar una visión integral de los procesos de producción, distribución y consumo consciente es un elemento central. Promover, por un lado, la agricultura sustentable y el eco-socialismo, y la producción de semillas no transgénicas, por el otro, son aspectos estratégicos para alcanzar esto. Sumado a ello, es necesario el desarrollo de tecnologías apropiadas y nuevas metodologías para promover sistemas de distribución basados en la Economía Comunal Socialista.

  1. La tenencia de la tierra a manos de los campesinos y campesinas que la producen.
  2. El rescate de nuestra semilla y sus variedades, como estrategia para avanzar hacia la soberanía alimentaria.
  3. La agroecología como elemento transversal, promoviendo la generalización del consumo y la producción de alimentos libres de agrotóxicos entre lxs productorxs y prosumidorxs articuladxs al Plan Pueblo a Pueblo.
  4. Superar la contradicción campo/ciudad y apostar a su transformación, reivindicando la ética revolucionaria y el acumulado cultural ancestral del campo venezolano.
  5. El concepto fundamental que los alimentos no son mercancías. La alimentación es un derecho, por esta razón los campesinos y campesinas no se consideran vendedores ni el Plan Pueblo a Pueblo un intermediario del proceso comercial.

Pensar los aportes concretos que campesinos y campesinas, articulados en el Plan Pueblo a Pueblo, desarrollan cotidianamente para enfrentar y superar la crisis, implica para Ricardo Miranda reinventarnos, reconstruir juntos y juntas una nueva manera de vernos, “los pueblos no desaparecen, no se suicidan, los pueblos se reinventan”. En la construcción desde el campo, de manera creativa y solidaria parece estar clave para re-encontrarnos en la fortaleza colectiva.

Lo mejor de la experiencia: Como dijo Argimiro Gabaldón, “somos la vida y la alegría”.

El mayor reto de la experiencia: desprenderse y montarnos el morral para andar por los caminos de Argimiro Gabaldón, acompañando a nuestro pueblo.

Lo que no volverían a hacer: volver atrás.

La experiencia en tres adjetivos: luchadora, resistente y vencedora.

Una canción que identifique/caracterice al colectivo:Porqué no dejar de cantarle a la vida” de la Cantata Fabricio Ojeda.