Me pasa a menudo que si tengo tiempo sin cruzarme con algún conocido, al verlo me: ¿Estás aquí? Yo pensaba que te habías ido del país”, pregunta medio necia que se responde sola, pero como prefiero no entrar en conflicto, sonrío cambiando el tema con un: “Mira y cuéntame ¿cómo está fulano y mengano?”, solo para enterarme que “zutano” sí se fue del país.

El caso es que Venezuela posee un inmenso territorio y en la actualidad los jóvenes no sólo están buscando opciones afuera; también hay quienes han puesto sus miradas e intereses en las grandes extensiones de tierra fértil que quedan aquí por poblar y producir. Sucede a veces que salir de Caracas resulta para muchos, por fin, subir la mirada avistando un horizonte de posibilidades.

Existen juventudes replanteándose si las ciudades son el lugar más conveniente para estar, trabajar, sobrevivir, vacilar, vivir. No sólo a partir de sus creencias o preferencias políticas sino por lo que resulta vital para todos: hay que producir.

Ocurre que panas que uno ya no se encuentra con la misma frecuencia, se han ido a vivir fuera de la ciudad, probando en Venezuela otros modos de vivir y de resolver materialmente la existencia, tarea que ocupa la mayor parte de nuestro tiempo. Resolver la vida, resolver la papa, resolver…

En el contexto nacional actual y el complejo panorama económico, resulta interesante cómo se recomponen los intereses organizativos de las identidades juveniles.

Persisten representaciones dominantes de la juventud, voces autorizadas internacionalmente de la juventud venezolana, definidas por sus opciones de consumo, de origen clase media-alta, que son de aquí pero piensan y se expresan como extranjeros, con discursos antinacionales, es decir, hablan mal de su país y hasta lo han puesto de moda.

Pero por fortuna, existen muchas otras juventudes además de esas representaciones que tienen capacidad de convocatoria y que están dispuestas a ser útiles y a desarrollar el aparato productivo del país, ofreciendo su propia fuerza y voluntad de trabajo en el territorio.

Jóvenes al pie del Waraira

Ya han pasado 7 años desde que un grupo de jóvenes decidió rescatar las tierras de un parque  municipal que llevaba 22 años abandonado para convertirlo en un “Núcleo Endógeno Holístico Socioproductivo”, que han llamado Territorio K-ribe.

Actualmente, operan como una empresa de producción directa comunal, es decir que no sólo les interesa el bienestar de quienes integran el núcleo y habitan el territorio (que ya es bastante), sino que procuran que la comunidad también se  beneficie de la productividad del espacio y el trabajo que se realice.

Estos jóvenes de Territorio K-ribe están produciendo alimentos, cosméticos, medicina natural, carpintería, chocolatería, entre otros proyectos que están impulsando como unidades socioproductivas. Todo esto al tiempo que se proponen fundar nuevos modos también más liberadores, sanos y autosustentables en toda la experiencia.

En estas extensiones de tierras ubicadas entre Valle Arriba y el Ávila en Guatire, estado Miranda, se están impulsando las siguientes unidades socioproductivas:

  • Casa de cultivo K-RIBE: Dedicados a la formación y producción de productos agrícolas (tomates, pimentón, ají dulce, entre otros). Cuenta con una capacidad máxima para producir de 40 a 45 toneladas en excelentes condiciones. Actualmente funciona al 11.7 %, produciendo 40 kilos semanales de 667 plántulas.
  • Miranda Chocolatería K-RIBE: Dedicado a la formación y producción de productos a base de cacao, cuentan con el conocimiento para llevar a cabo el proceso desde su cultivo. Actualmente requieren atención eléctrica de Corpoelec, y cuentan con el proyecto para la reactivación de la chocolatería con mayor capacidad de producción.
  • Cosmetología K-RIBE: Dedicada a la formación y producción de productos de limpieza y aseo personal. Producción diaria: 100 jabones multiuso, 20 litros de cloro, 50 litros de desinfectante, 100 jabones tocador de 200gr, 50 repelentes y 50 desodorantes.
  • Casabe K-RIBE: Cuentan con espacio físico y todo un proyecto elaborado de equipamiento y requerimientos para activar la producción de casabe, panes y pastelería. Requieren materia prima y atención eléctrica de Corpoelec.
  • Textilería K-RIBE: Cuentan con espacio físico y equipamiento para la formación y producción de productos textiles (pañales y toallas sanitarias ecológicas, ropa íntima para damas, caballeros y niños). Requieren materia prima, asistencia técnica para las máquinas, y atención eléctrica de Corpoelec.
  • Gallinero K-ribe: Se encuentran gestionando la activación del proyecto de gallinas ponedoras, con capacidad para 100 gallinas.
  • Carpintería K-RIBE: Dedicado a la formación y producción de productos de línea marrón (sillas, mesas, repisas, estantes, escritorio, juego de comedor, closets). En fase de reactivación y proponiendo esta vez destinar toda su producción a las escuelas, instituciones y a las comunidades. Requiere instalación eléctrica trifásica. Producción diaria: 3 sillas confort, 2 banquimesa, 3 repisas, 2 lámparas.

Con estas unidades estos jóvenes no se quedan en la soñadera: sistematizan la experiencia, determinan requerimientos y cuantifican su producción en base a la capacidad instalada de las unidades productivas, determinando qué, cómo, cuánto y con quiénes cuentan para producir.

Además se piensan formas de garantizar la perdurabilidad de la producción y la vinculación comunitaria abasteciendo a los CLAP y dándole vida a la “P” de “Producción” que acompaña a los comités locales de abastecimiento y no debe ser olvidada.

De la movida cultural en bulevares a la siembra comunal

¿En qué andaban estos jóvenes antes de activar el abandonado Parque Auristela Rondón para convertirlo en Territorio K-ribe? Deivis Guerrero nos echó el cuento de esta experiencia desde sus orígenes.

Este movimiento cultural empezó hace once años con el encuentro de jóvenes que se expresaban a través del hip hop, el reggae, el circo, el teatro, el graffiti, el muralismo, la cultura sound system, la patineta, que disfrutaban de la posibilidad de estar juntos y de activar más espacios culturales en esquinas, plazas y en el bulevar de Guatire.

El encuentro y el tiempo juntos dieron paso a una construcción orgánica a partir de los afectos, gustos e intereses de estas juventudes generando un movimiento que se llamó “Bandas-crew tribu”, y que durante dos años se dedicó a realizar eventos culturales en “diversos espacios públicos en abandono con grandes potencialidades productivas,  en pro de la recuperación de los mismos, para el establecimiento de un espacio cultural y productivo como necesidad común de todo los movimientos del municipio”, nos explicó Deivis.

El espacio público fue el escenario en donde estos jóvenes ejercieron su participación protagónica en la libre y empoderada construcción de sus identidades, dándole forma a sus sentidos de querencia y adscripción social al territorio, generando confianza en la posibilidad de la convivencia pacífica entre juventudes en sectores populares.

Con el tiempo creció la organización y fundaron un movimiento llamado “Kowan Notok Arotok”  (de origen pemón, significa evolución).

De esta manera lo que empezó con el encuentro de distintos jóvenes en el bulevar pasó a convertirse en la toma de espacios a través de eventos y festivales en Guatire que llamaron:

  • Festival Anti-Imperialista de Hip-hop (con ocho años de trayectoria ininterrumpida).
  • Una Vuelta Por La Parrokia.
  • Toma Cultural en la Comunidad.
  • El Circo en las Escuelas.
  • Carpa de circo “La Noria Mágica”.

En el año 2011, la propuesta de un grupo de jóvenes de recuperar el espacio abandonado de un parque municipal para la construcción de un proyecto de unas pequeñas áreas de desarrollo ecológico y productivo (vivero, lumbricario, gallinero) contó con el apoyo en Asamblea del Consejo Comunal Valle Ginebra de su sector, en el municipio Zamora. Y, ¿cómo es que estos jóvenes decidieron ir más allá de los eventos culturales para dedicarse a trabajar la tierra?

Por lo que nos cuenta Deivis, la experiencia histórica de movilizarse libremente, y con apoyo de sus comunes en la recuperación de sus propios espacios de vida, los hizo testigos de las potencialidades productivas que podían hacerlos libres de las formas convencionales y esclavizantes de ganarse la vida. Fue entonces cuando se plantearon trabajar directamente la tierra, y desde ahí seguir contribuyendo con su pueblo y su gente.

Sin duda también entendieron a Chávez. Estos jóvenes no se quedaron llorando el barril de petróleo a $100, se asumieron constructores de los nuevos cimientos de una cultura productiva y Territorio K-ribe es el resultado de ello. Les llevó dos años de cayapas de limpieza y encuentros permanentes hasta conformarse como fundación.

“Con fundamentos ideológicos y una postura política más clara y definida dentro del contexto histórico, atendimos el llamado del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías de la integración de los movimientos de todo los sectores populares y culturales a la construcción del Nuevo Estado Comunal”, señala Deivis.

A la experiencia  de Territorio K-ribe se le suman varios movimientos e individualidades que han hecho posible su existencia hasta hoy y que siguen tributando a la causa: la agrupación de rap contestatario “Kultura Santa”, “Ibi Kino”, el colectivo “Terepaima Vive”, la Fundación Cultural “Circo Misón”, entre otras voluntades que han aportado su granito todo este tiempo.

Hoy hacen vida permanente en el territorio unas 39 personas: 12 organizadores y 27 voluntarios. La mayoría tiene entre 17 y 35 años. Es habitual que se llegue gente a conocer la experiencia, y se convoquen cayapas para hacer jornadas de siembra, cosecha y activación de unidades de producción. Si van pendientes,  los pueden contactar por sus redes sociales: @territoriokribe y EPS-Territorio-K-ribe

  1. Aportar soluciones que permitan activar y diversificar el aparato productivo del país, apostando por la construcción de una cultura que supere el rentismo.
  2. Consolidar la estructura social que compone la empresa de producción directa comunal con la activación de los 12 programas y unidades de producción “laboratorio comunicacional; granja productiva; granja minera; carpintería; casabe; panadería; cuarto de refrigeración; programa holístico; domos geodésicos; crianza y parto humanizado; área de deshidratación y destilación; cosmetología; chocolatería”.
  3. Sumar fuerzas a la construcción de una cosmovisión revolucionaria de la conciencia que promueva el fortalecimiento de la dimensión espiritual de la Revolución Bolivariana, previsto incluso en el Plan de la Patria a través del desarrollo y difusión de los saberes ancestrales que aportan a la liberación psicológica y espiritual de los seres humanos.
  • Establecer relaciones permanentes con otras experiencias productivas que generen alianzas y amplíen las redes de apoyo.  Saben que caminar solos hace que todo sea mucho más difícil, por eso, para Territorio K-ribe es necesario visibilizarse y consolidarse en red.
  • La urgencia de una nueva cultura política que cambie nuestras formas de relacionarnos y participar políticamente, en palabras de Deivis “levantar nuevas banderas con una postura política más soberana, libre e independiente. Trascender el partidismo político y enfocarnos en tomar, impulsar, el aparato productivo del país”.
  1. Poner énfasis en el desarrollo de los emprendimientos productivos de los jóvenes en el país.
  2. Inversión en áreas de formación relacionadas con el interés por el desarrollo del nuevo aparato productivo de la nación.
  3. Empoderamiento de los medios por parte de los jóvenes tecnólogos para que puedan producir.
  4. Integrar en nuestra cultura el desarrollo de la medicina holística terapéutica chamánica.
  • Programa Ruta Turística Waraira Repano: “Guarenas-Repano;  Ruta Pacairigua”: existe todo un diseño y planificación de estos jóvenes para activar rutas que atraigan turismo ecológico a la zona y generen economías locales.
  • Programa holístico de retiros y terapias espirituales de principios búdicos y chamánicos: espacios con fines terapéuticos y liberadores que prioricen la participación de personas que estén consolidando proyectos productivos. Los jóvenes proponen también la participación de altos funcionarios del Estado “a ver si logramos cambiarle el chip y se aboquen a la tan reclamada eficiencia en la gestión de gobierno”.

5 logros de Territorio K-ribe

  1. Unidad juvenil: han logrado permanecer juntos un grupo de jóvenes que encuentra en la unión la posibilidad de independencia económica, trabajo productivo y liberador. Con las dificultades que supone juntarse y ponerse de acuerdo un gentío en Territorio K-ribe van sumando.
  2. La infraestructura: tienen tremendo espacio habilitado y por habilitar, sembrado y por sembrar, fundado y por fundar. Cuentan con equipamiento, conocimiento y talento humano para crecer y continuar.
  3. Preservación de los espacios ambientales y conservación de fuentes de agua: con un profundo compromiso ecológico y amor por el lugar que levantan a pulso, estos jóvenes procuran la conservación ambiental del ecosistema del lugar.
  4. Alianzas con los asentamientos campesinos de la zona: Conviven en armonía con comunidades vecinas, valorando y aprendiendo de la sabiduría popular de quienes históricamente han poblado esos territorios.
  5. Preservación de la identidad nacional: para estos jóvenes la experiencia de Territorio K-ribe ha significado el encuentro con sus “orígenes y la esencia de pueblo” de Guatire y como algunos llaman “Barlovia”.

5 claves de  la experiencia Territorio K-ribe

  1. Decidieron llamarse así “en honor y gloria de los ancestros y antepasados que poblaron también esos valles”, identificándose con el espíritu aguerrido de los caribes que se resistieron a la colonización española, y ahora los inspira en la lucha por descolonizar las mentes.
  2. Para ellos, caribes es el retorno al origen. Al origen no de tiempos ni de épocas, sino del ser de la conciencia y de convivencia”.
  3. Por sobre todas las cosas, creen que los ha mantenido unidos la amistad y ser, en esencia, gente de pueblo: “somos una generación que conserva la esencia de pueblo de lo que tradicionalmente es Guatire”.
  4. Un grupo de jóvenes recuperó un parque municipal abandonado durante 22 años descubriendo un lugar con condiciones óptimas para la producción agraria. Ya llevan 7 años haciendo de ese territorio su hogar, poniéndolo a producir con todo su empeño pese a las dificultades que se le presentan en el camino.
  5. El Caribe está cobrando centralidad en el reconocimiento cultural de una gran cantidad de jóvenes venezolanos que se identifican y lo reivindican. Explorar los sentidos de participación política y social de estas juventudes identificadas con el Caribe suponer ir más allá de lo geográfico para comprender su devenir histórico.

Ping-pong con Territoro K-ribe

  1. Lo mejor de la experiencia: la ubicación geográfica, al pie de las caídas de aguas más grandes de todo el Waraira Repano.
  2. El mayor reto de la experiencia: optimizar la producción hasta lograr soberanía e independencia en la producción.
  3. Lo que no volverían a hacer: tener aspiraciones políticas de ningún tipo, ni vinculación.
  4. La experiencia en tres adjetivos: trascendental, enriquecedora y productiva.
  5. Una canción que identifique /caracterice al colectivo: Kultura Santa, “La nueva cultura”