Es difícil conseguirla en estos días por los pasillos de la Universidad, últimamente siempre está ocupada. “Agárrala en la bajadita” dice el que fue su jefe, cuando le preguntan en dónde puede estar. Fue necesario montar guardia cerca del microondas de la Escuela de Comunicación Social durante tres días, en las horas de almuerzo, para atajarla casualmente cuando fuese a calentar su comida. Cuando llega, pido que me dé la entrevista. Responde: “chama, dale. Pero, me voy a las 2”. La seguí hasta el desierto salón A5.

Cuando Valentina habla, gesticula mucho y devuelve miradas acuciosas. Abre de más los ojos, agita las manos y habla duro, pero, en la sombra de sus gestos se perciben rasgos de amabilidad y delicadeza femenina. Es buena explicando, talentosa con la palabra: habla entusiasta, sobre todo cuando comparte sus planes para el futuro.

Se confiesa enamorada de tres cosas Venezuela, el jevito y de la radio. Declara sonriendo –sin rezago de burla– que aquí se va a quedar, “pase lo que pase”. Extraño ¿no? Desde que comenzó sus estudios en la Escuela de Comunicación Social de la UCV, días antes de la muerte del expresidente Hugo Chávez en 2013, el panorama se pintaba turbio.

Los distintos escenarios en los que las calles y la misma universidad se veían encendidas de protestas o radicalmente desiertas; los tantísimos “paros” obreros, administrativos o profesorales, no fueron impedimento para que ella siguiese apostando por continuar estudiando y trabajando, argumentando que esto “es lo suyo”. Avanzando en la carrera, el discreto encanto de la radio la cautivó.

Un par de pasantías no fueron suficientes para ella y decidió ir por más, enfrentándose a algunas voces cercanas que le pedían que dejara la “tontería” y que se fuera rápido del país a buscar futuro. Remata diciendo: “no joda, si voy a pasar roncha, que sea aquí”; la joven tiene ambición y muestra impulso por emprender proyectos importantes a corto y mediano plazo, por ahora.

A prueba de todo

Le está yendo bien, a pesar de los pesares. Hoy –siendo todavía estudiante– trabaja para dos programas en una reconocida emisora caraqueña, sale al aire en uno de ellos y además trabaja en un jugosísimo trabajo de grado que le garantizará plaza y le asegurará futuro como profesora en la cátedra de radio en su querida ECS.

Estudia dos idiomas por el puro placer de hacerlo, también estudia modelaje. Trabaja con niños en sus días libres, haciendo campañas de concientización con respecto a la prevención Mal de Chagas, en conjunto al personal del Instituto de Medicina Tropical de la UCV y pretende, más adelante, tener su propio programa de radio que según ella, ya eso se está “moviendo”. “Yo aquí tengo cosas que hacer, bastantes posibilidades” dice, con seguridad.

“Posibilidades hay para quien las busca. Quiero hacerme un nombre aquí, en la radio y como profesora seria en la ECS”, la cosa más improbable que diga un joven venezolano Ucevista, en el actual contexto. “Ser comunicador social te da mucho campo, y aquí necesitan comunicadores buenos y jóvenes, ejerciendo, y yo soy gente de radio, he demostrado tener talento para esto y creo que es súper útil para Venezuela ahorita”. Habla y sorbe un poco de su Nestea.

“Si no le echas bola, te jodes, estés aquí o en la China”, explica. Para ella, lo terrible es que sea tan poca la gente que desee echarle bolas por el país. “No es fácil, yo sé. Pero las cosas buenas cuestan”, trabajar en radio no da dinero fácil, la docencia en este país tampoco, asegura, pero cree firmemente que ella puede aportar mucho desempeñándose en el país en estas dos áreas, en las que se ha formado con tanto tesón; además cree que es necesario devolverle a la Escuela que la formó, todo lo que le regaló.

“Aquí nací, marica. Mi gente está aquí, mis aspiraciones, todo. Si me voy será por una emergencia, pero yo no me quiero ir”. “¿Y si te pasa algo? Todos estamos en riesgo” Se asoma la idea, aludiendo a los fantasmas de la crisis país, inseguridad y escasez que incitaron a más de uno a salir del país contra su voluntad.

Ella responde con un rotundo “soy positiva”, insinúa que esto que vivimos es una prueba de resistencia y con eso basta. Para ella, todo va a estar bien en tanto haya quien siga apostando por Venezuela y ella está más que dispuesta a hacerlo.